
De todos los factores que contribuyen al deterioro de la madera estructural, la humedad es con diferencia el más importante. Actúa como condición habilitante para casi todas las patologías: los hongos de pudrición no pueden desarrollarse sin humedad, los insectos xilófagos prefieren las maderas húmedas, las tensiones internas que producen fendas se generan por ciclos de humectación y secado. Controlar la humedad de la madera es, por lo tanto, la medida preventiva más eficaz y rentable.
El riesgo comienza cuando el contenido de humedad de la madera supera el 20% de manera sostenida en el tiempo. Por debajo de este umbral, la madera es prácticamente inmune al ataque biótico. Por encima, el riesgo aumenta exponencialmente con la humedad y con el tiempo de exposición. El mayor problema es que la humedad no siempre es visible: una viga de madera puede tener un contenido de humedad del 30% en su zona central mientras presenta un aspecto exterior completamente normal al tacto.
Fuentes de humedad en estructuras de madera
Filtraciones de cubierta y fachada
Las cubiertas deterioradas son la principal fuente de humedad en las estructuras de madera de los edificios históricos españoles. Una simple rotura en la impermeabilización, un canalón obstruido o una teja desplazada pueden introducir agua de lluvia directamente en la estructura, saturando las vigas de cubierta y, por escorrentía, los forjados de los pisos inferiores. La humedad de filtración es especialmente peligrosa porque suele concentrarse en puntos concretos —las cabezas de viga empotradas en los muros son las más vulnerables— donde el secado es muy difícil.
Condensaciones intersticiales
Las condensaciones intersticiales se producen cuando el vapor de agua del interior del edificio migra hacia el exterior a través de la envolvente y se condensa al encontrar una superficie a temperatura inferior a la de rocío. En forjados de madera con aislamiento, este fenómeno puede producir humedades importantes en el interior de la sección, en contacto directo con las vigas, sin que sean visibles desde el exterior. La corrección de este problema exige un estudio higrométrico detallado y la revisión del diseño de la envolvente.
Humedades capilares ascendentes
La humedad del suelo asciende por capilaridad a través de los materiales de construcción porosos —piedra, ladrillo, mortero— y puede alcanzar las bases de los pilares de madera, las vigas de atado o las viguetas de los forjados bajos. En edificios sin forjado sanitario ventilado, el espacio entre el primer forjado y el terreno puede acumular humedad de manera permanente, creando condiciones ideales para el desarrollo de hongos y termitas.
Escapes de instalaciones
Los escapes de las instalaciones de fontanería y saneamiento son una fuente frecuente de humedad en los forjados de madera de los edificios existentes. Una pequeña fuga en una junta de la fontanería puede mantener húmeda una viga durante meses o años antes de que sea detectada. El problema se agrava cuando las instalaciones discurren ocultas en el interior del forjado, sin posibilidad de inspección visual directa. La revisión periódica de las instalaciones y el uso de sondas higrométricas para el seguimiento del contenido de humedad de la madera son medidas preventivas eficaces.
Efectos de la humedad sobre las propiedades de la madera
La humedad afecta a las propiedades mecánicas de la madera de manera directa e indirecta. De manera directa, el incremento del contenido de humedad por encima del punto de saturación de la fibra (PSF, aproximadamente el 28-30%) reduce significativamente las propiedades mecánicas: la resistencia a flexión puede disminuir hasta un 40% en madera saturada comparada con madera seca al aire. Esto significa que un forjado con vigas húmedas puede estar trabajando a una tensión superior a la admisible aunque no presente daños biológicos visibles.
Los efectos indirectos son a largo plazo los más graves: el favorecimiento del ataque biótico (hongos e insectos) y las deformaciones permanentes por fluencia, que se incrementan significativamente con la humedad. Las vigas que han sufrido ciclos repetidos de humectación y secado presentan además un envejecimiento acelerado y una mayor propensión a fisurarse, lo que reduce su durabilidad y aumenta el riesgo de futuros ataques.
Medidas de protección y control de la humedad
La protección de la madera estructural frente a la humedad comienza en el diseño: disposición de láminas impermeabilizantes bajo los apoyos, separación entre la madera y las fábricas de ladrillo o piedra mediante calzos o platos metálicos, diseño de detalles constructivos que eviten la acumulación de agua. En edificios existentes, la corrección de los detalles inadecuados puede exigir desmontajes parciales, pero la inversión se amortiza en términos de durabilidad y reducción del mantenimiento futuro.
El control periódico del contenido de humedad mediante higrómetros de penetración es una medida de mantenimiento preventivo de bajo coste y alta efectividad. Según RETMA, registrar los valores de humedad en los puntos críticos de la estructura —cabezas de viga, zonas bajo cubierta, apoyos sobre muros exteriores— dos veces al año permite detectar tendencias preocupantes antes de que se traduzcan en daños irreversibles. Visita nuestra página web, retma.es, y no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

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