Refuerzo de forjados de madera: opciones técnicas para aumentar su resistencia

Un forjado de madera puede necesitar refuerzo por varias razones: deterioro de las viguetas que ha reducido su sección resistente, cambio de uso del edificio que implica mayores cargas, ampliación del vano o eliminación de apoyos intermedios, necesidad de mejorar el comportamiento sísmico o el aislamiento acústico, o simplemente porque el forjado original fue diseñado con criterios de seguridad inferiores a los actuales. En todos estos casos, con RETMA, es posible aumentar la capacidad portante del forjado sin necesidad de demolerlo y sustituirlo.

Losa colaborante de hormigón sobre el forjado existente

La solución de refuerzo más extendida en España para forjados de madera históricos es la ejecución de una losa colaborante de hormigón armado sobre el forjado existente. Consiste en conectar las viguetas de madera a una losa de hormigón de 6-8 cm de espesor mediante elementos de conexión mecánicos —tirafondos, conectores metálicos— que aseguran el trabajo conjunto de ambos materiales. La losa trabaja a compresión, aprovechando la excelente resistencia a compresión del hormigón, mientras las viguetas de madera trabajan a tracción y flexión.

Esta solución tiene la ventaja de aumentar significativamente la rigidez y la capacidad portante del forjado, mejorar el aislamiento acústico (la masa de hormigón es muy eficaz para reducir la transmisión de ruido de impacto), y unificar el nivel del suelo. Sus inconvenientes son el incremento de peso —que puede comprometer la capacidad de los muros o pilares—, la necesidad de revisar las instalaciones embebidas en el forjado y la irreversibilidad de la intervención.

Refuerzo con perfiles metálicos

El refuerzo mediante perfiles metálicos laterales —chapas o perfiles IPN atornillados a los laterales de las viguetas existentes— es una alternativa frecuente cuando no se desea aumentar el peso del forjado o cuando la altura disponible no permite el incremento de canto que supone la losa colaborante. Los perfiles metálicos trabajan en paralelo con la madera, incrementando la sección resistente y compensando la reducción de capacidad portante debida al deterioro.

Adición de nuevas viguetas

Cuando las viguetas existentes están en buen estado pero el forjado no tiene suficiente capacidad portante para las nuevas exigencias de uso, la adición de nuevas viguetas entre las existentes es la solución más directa. Las nuevas viguetas —que pueden ser de madera, de acero o de madera laminada— se insertan en los alveolos del forjado o se apoyan sobre las vigas principales existentes, reduciendo la separación entre viguetas y aumentando la rigidez del sistema.

Refuerzo inferior con vigas de madera laminada o acero

Una técnica especialmente indicada en edificios donde se desea conservar el aspecto del forjado visto por su cara inferior es la adición de vigas de refuerzo en la parte inferior del forjado, que se atan a las viguetas existentes mediante elementos de conexión. Esta solución incrementa el canto efectivo del sistema, aumentando la inercia y la resistencia a flexión. Las vigas de refuerzo pueden ejecutarse en madera laminada —lo que mantiene la homogeneidad estética del conjunto— o en acero cuando la resistencia requerida es mayor.

Criterios para elegir la solución de refuerzo adecuada

La elección entre las distintas opciones de refuerzo debe basarse en un análisis técnico completo que considere: el estado actual del forjado y la magnitud del incremento de capacidad requerido, las condiciones de la estructura soporte (muros, pilares), las limitaciones de altura y peso, los requisitos de reversibilidad de la intervención (especialmente importante en edificios protegidos), el impacto en las instalaciones existentes y el coste total de la intervención incluyendo los trabajos previos y los acabados. Visita nuestra página web, retma.es, y no dudes en ponerte en contacto con nosotros. 

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