
La percepción popular de que la madera es peligrosa en incendios está profundamente arraigada pero es fundamentalmente incorrecta cuando se habla de madera estructural de gran sección. Es cierto que la madera es combustible, pero su comportamiento en incendios tiene características que, para estructuras de grandes dimensiones, resultan más favorables de lo que la mayoría de la gente imagina. Para el equipo de RETMA, la comprensión de estos mecanismos es fundamental para superar el rechazo emocional a la madera como material estructural y evaluar sus prestaciones con criterios técnicos objetivos.
Cómo se comporta la madera en el fuego
Cuando una pieza de madera se expone al calor de un incendio, la superficie exterior se carboniza formando una capa de carbón que actúa como aislante térmico. Esta capa de carbono tiene una conductividad térmica muy baja —aproximadamente la mitad de la de la madera sana— y protege eficazmente el núcleo de la pieza. La velocidad de carbonización de la madera de conífera es de aproximadamente 0,65-0,7 mm por minuto; la de la madera de frondosa densa es aún menor. Una viga de grandes dimensiones puede resistir la acción del fuego durante 30, 60 o incluso 90 minutos manteniendo parte de su capacidad portante.
En contraste, el acero —que no es combustible— pierde rápidamente su resistencia cuando se calienta: a 550°C, el acero estructural solo conserva el 60% de su resistencia a temperatura ambiente, y a 700°C, apenas el 20%. Esta pérdida rápida y repentina de resistencia puede provocar el colapso brusco de estructuras metálicas sin previo aviso. Una estructura de madera gruesa se comporta de manera más predecible en el incendio: su resistencia disminuye de manera gradual y calculable, dando más tiempo para la evacuación.
El método de la sección residual en el cálculo frente al fuego
El Eurocódigo 5 y el CTE DB SE-M establecen el método de la sección residual para verificar la seguridad de las estructuras de madera en caso de incendio. El método consiste en calcular la sección de madera sana que permanece después de la carbonización durante el tiempo de exposición al fuego requerido (R30, R60, R90, etc.) y verificar que esa sección reducida puede soportar las cargas accidentales de incendio. Este cálculo permite diseñar elementos con la sección necesaria para resistir el fuego durante el tiempo requerido sin necesidad de protección adicional.
Comparación con hormigón y acero
Los estudios comparativos de comportamiento frente al fuego de diferentes sistemas estructurales muestran que los edificios de madera masiva (CLT, Glulam) presentan un comportamiento en incendio equivalente o superior al de los edificios de hormigón convencional, y claramente superior al de los edificios de acero sin protección. Los numerosos incendios reales en edificios de madera masiva registrados en los últimos años —tanto en Europa como en América del Norte— han confirmado que estos edificios se comportan como los cálculos predecían: la carbonización progresiva de las superficies protege el núcleo estructural y el colapso, cuando finalmente se produce, es gradual y predecible. Visita nuestra página web, retma.es, y no dudes en ponerte en contacto con nosotros.
