
La madera es el único material estructural que actúa como sumidero de carbono durante su proceso de producción. Un metro cúbico de madera estructural contiene aproximadamente 250 kg de carbono —equivalentes a 900 kg de CO2— que el árbol ha capturado de la atmósfera durante su crecimiento. Este carbono permanece almacenado en la madera durante toda la vida útil de la construcción y puede ser recuperado mediante reciclaje al final de esta. Una estructura de madera tiene, por tanto, un balance de carbono negativo: fija más CO2 del que emite.
En contraste, la producción de hormigón es responsable de aproximadamente el 8% de las emisiones globales de CO2, principalmente procedentes de la fabricación del cemento. La producción de acero representa otro 7-8% de las emisiones globales. Sustituir una tonelada de hormigón por una tonelada equivalente de madera estructura supone una reducción de aproximadamente 0,9 toneladas de CO2 equivalente en el ciclo de vida del material. En un edificio de varios pisos, este ahorro puede representar centenares de toneladas de CO2 equivalente.
Análisis de ciclo de vida: más allá de las emisiones de producción
El análisis de ciclo de vida (ACV) de los materiales de construcción considera todas las fases de su existencia: extracción de materias primas, producción, transporte, construcción, uso, mantenimiento, demolición y reciclaje. Cuando se aplica este análisis comparativo a la madera, el hormigón y el acero para aplicaciones estructurales equivalentes, la madera resulta sistemáticamente el material con menor impacto ambiental, tanto en términos de consumo de energía como de emisiones de gases de efecto invernadero.
La condición de la sostenibilidad forestal
Las ventajas medioambientales de la madera solo se materializan si esta procede de bosques gestionados de manera sostenible. La gestión forestal sostenible asegura que el ritmo de extracción de madera no supere la capacidad de regeneración del bosque, manteniendo o aumentando la superficie forestal y la capacidad de fijación de carbono. Los sistemas de certificación forestal —FSC (Forest Stewardship Council) y PEFC (Programme for the Endorsement of Forest Certification)— son los instrumentos más utilizados para garantizar la sostenibilidad de la gestión forestal y facilitar a los consumidores finales la verificación del origen responsable de la madera.
Rehabilitación vs. nueva construcción: el doble beneficio de la conservación
En el ámbito de la madera estructural existente, el doble beneficio medioambiental de la rehabilitación frente a la demolición y nueva construcción es especialmente notable. En RETMA sabemos que conservar y reparar una estructura de madera existente implica mantener el carbono ya almacenado en ella y evitar las emisiones asociadas a la producción de materiales nuevos. Según estudios de ACV comparativos, la rehabilitación de un edificio existente genera entre un 50% y un 80% menos de emisiones de CO2 que la demolición y nueva construcción del mismo edificio con materiales convencionales. Visita nuestra página web, retma.es, y no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

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